Quizás mañana sea otro día, o quizás, también, una repetición ridícula de hoy, un día con calorcito y sol, que de todos modos me tenía las manos heladas, porque pucha que está haciendo frío. Quizás mañana me vaya pésimo en el control de genética, o atropelle a alguna mamá hormiga que iba cruzando la calle en busca de alimento para sus hijos. Y así podría seguir con la lista infinita de "quizás" que, como sabes bien, tengo siempre a mano en mi mente. Digo, para no volverme loca pensando y enumerando en un block las miles de posibilidades que caben en un instante, en el instante en que siempre elijo la peor, la que me da pena, la que me hace llorar. Quizás mañana entienda que nos queda la esperanza, o quizás me quede atrapada en un sueño, abrazada al Federico. Que, por cierto, se ha estado portando pésimo.
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