domingo, 8 de julio de 2012
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He conocido a gente que ha perseguido mariposas por años, creo que no con mucho éxito. Otros encuentran leopardos, y hasta se pintan las uñas con su diseño de lo mucho que los aman. Otros tienen tigres, pero le gustan los pandas. Esa es una situación particularmente complicada, ya que, es muy difícil convertir a un tigre en un panda, biológicamente imposible, si me lo permiten. Y así cada abeja con su pareja, vamos encontrando a nuestros otros favoritos para que caminen con nosotros en esta locura que es la vida. Hasta que llega ese momento, terrible en que ni leopardos, ni mariposas, ni pandas, son adecuados, y de la nada, ya no te gustan los animales.
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