Ahora que regreso a los lugares a los que quise huír y nadie me espera allí
Desde siempre lo supo, ese maldito sexto sentido, intuición, como quieran llamarlo, siempre le avisó. Eso mismo que le hizo escribir el polinomio antes que la profe lo dictara, le hizo ver que todo esto ocurriría, pero él no hizo caso. Supo que esa mina tenía algo que ver, que volver a hablar con él iba a dañarla y que no tenía que querer tanto a la gente.
Justo cuando todo parecía armarse denuevo y habían helados que compartir con una ligera conversación, como en los viejos tiempos. Olvidarse del mundo y vivir, como en los viejos tiempos. La "verdad" la golpeó en la cara. Ayer le dijo que la amaba, pués hoy parece tenerlo todo resuelto. Como una ola, la verdad la tapó y la arrastró al fondo lleno de piedras y arena gruesa. Le tapó la cabeza y la hizo tragar agua, sentir la sal en todo el cuerpo. El dulce ardor de la "verdad" en la garganta, la nariz salada, así se sienten "las cosas como son". Cuando la encontraron en la arena ella les decía que no lloraba por él, sino por ella, no se entendía muy bien lo que quería decir, pero lograron reanimarla. Al abrir los ojos vio que su salvavidas de siempre no era el que le apretaba el pecho sino eran otros, por un momento sintió sus pulmones arder denuevo y estuvo alborde de desvanecerse, hasta que escucho una voz que le decía que todo iba a estar bien, todo va a estar bien María Ignacia. Ahora, trata de no herirte denuevo.
Abrió los ojos, y con la voz entrecortada respondió: creo que ya fue suficiente.
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