Agachada en un rincón polvoriento de una librería estaba buscando, quizás te estaba buscando sin saberlo, la cosa es que algo buscaba. Una idea, una palabra, algo que me sacara de mi estado actual de nada. Y ahí te encontré escondido en un estante, junto a otros como tú. Hola, me llamo María Ignacia, quieres ir conmigo a esos sillones rojos de allá arriba? Podemos olvidarnos del señor sentado al lado hablando de su Flaubert, al joven de la izquierda hojeando un manual de twitter. Que bueno es encontrarte, a mi me encantan las autopistas! (I love The Smiths!). Bueno, si insistes, no tengo mucho que contarte, o quizás demasiado. La vida transcurre muy rápido en esta esquina del cuadro, las pinceladas llegan sin darme tiempo para olvidar la anterior. Me encanta manejar a velocidades prohibidas con las ventanas abajo y el sunroof abierto, adelantar como loca... Soy adicta a avanzar.
A ratos siento que me pierdo lo lindo del paisaje, de visitar todos los puntos posibles de esta carretera infinita que es la vida. Me pierdo la simpleza de mirar por la ventana, cerrar los ojos y sentir el viento en la cara, por esa obsesión enferma de apretar el acelerador a fondo (EEEESO MIERDA!! DIEZ LUCAS!!!). OJalá, ahora que nos conocemos, me puedas enseñar un poquito a vivir el viaje, disfrutar el paisaje y dejar que la fuerza de roce se preocupe de interactuar con los neumáticos de mi Mazda 3, Travis.
-Mentiiiiiira! En serio? y sólo cinco lucas? Te pasaste, muchas gracias!
Este será lejos un verano divertido contigo en mi cartera y yo con tantos atardeceres vacíos que llenar.
Que loco... te encontré o me encontraste?
No hay comentarios:
Publicar un comentario